Maldito el rechazo que produce mi cuerpo al encontrarnos tan cerca, lleno de nervios se ahuyenta al recibir un resplandor caluroso proveniente de su ser, sin poder atravesar su mirada fijamente, mi boca entreabierta apenas logra producir un sonido.
Una mirada perdida me lleva a un objeto totalmente insignificante, ojala pudiera contemplar su cuerpo, no es nada fácil hacerlo cuando deslumbra tanta belleza, con un pequeño vistazo almaceno su figura en mi mente, la cual navega entre mis pensamientos fantásticos, alcanzando momentos que posiblemente nunca sucedan pero de los cuales logro disfrutar con grandeza.
Que malvada tu astucia al jugar conmigo, envenenada de palabras prosigo en tu camino, esperanzada de aquello que ya no tiene sentido.
Que flameante la línea de separación entre tu y yo, que descarada tu posición, que atractivo tu descenso, que duro es mi lamento. Me dispuse caer y contigo aprender, ocupado tu tiempo que ha dejado mi mano al descuido, arrogante el vacío que abruma mi cuerpo sombrío.
Obstinado tu ego, orgulloso mi deseo, soberbio el vacío emocional que estremece tu cuerpo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario